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La Fiesta de Alasitas es una de las celebraciones más emblemáticas de Bolivia, especialmente en La Paz, donde cada enero miles de personas se reúnen para comprar miniaturas que representan sus sueños y aspiraciones.
Tradicionalmente comienza el 24 de enero y se extiende por varias semanas, aunque las fechas pueden variar según la ciudad.
La palabra “Alasita” proviene del aymara “alasiña”, que significa “cómprame”.
Su origen se remonta a las culturas prehispánicas andinas bolivianas, donde las miniaturas eran ofrendas simbólicas para pedir abundancia, salud y prosperidad.
Tras el cerco indígena a La Paz en 1781, liderado por Túpac Katari, la celebración tomó fuerza como un ritual de esperanza y reconstrucción, adoptando con el tiempo elementos coloniales y cristianos.
En 2017, la Alasita fue reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, destacando su valor simbólico y cultural.






El protagonista de la fiesta es el Ekeko, una figura andina que representa la abundancia y la prosperidad.
Se lo muestra cargado de alimentos, dinero, casas, autos y otros bienes.
🔔 Curiosidad:
Para que los deseos se cumplan, las miniaturas deben ser:
Las miniaturas reflejan deseos personales y actuales, por ejemplo:
Cada año surgen nuevas miniaturas que reflejan la realidad social y económica del país.
Aunque La Paz es el epicentro, la Alasita se celebra en varias ciudades, cada una con su propio estilo:
La más grande y tradicional. Se instala en parques y avenidas principales, atrayendo a turistas nacionales e internacionales.
Combina la tradición paceña con un ambiente familiar y gastronómico.
Integra elementos culturales andinos y ferias artesanales.
Celebración más moderna, adaptada al contexto urbano oriental, pero manteniendo el simbolismo del Ekeko.
La Alasita se mezcla con rituales andinos y bendiciones en el Lago Titicaca, creando una experiencia espiritual única.
Visitar Bolivia durante la Alasita es vivir una experiencia auténtica que mezcla:
Es una oportunidad perfecta para conocer el corazón cultural de Bolivia y entender cómo los sueños también se celebran en miniatura.